A veces el mejor tratamiento es empatía

Mientras yo me estaba sentando en el suelo de la casa de Sra. Pamela, no me podía ayudar de sentirme cómoda como estuviera en mi propia casa – y además no podía creer las historias que me contaba sobre ella y su gato, Cuddles.

Estuve allí porque Pamela necesitaba nuestra ayuda. Ella ha sido una de nuestros clientes hasta 2012, trayendo sus gatos a nosotros por las vacunas. Sin embargo, nos había llamado recientemente – nuestros corazones cayeron al suelo mientras ella intentó a formar las oraciones a través de que se parecía como un arroyo de lágrimas que nunca acabaría – que imaginé que fuera la llamada más difícil que hizo en toda su vida.

Su gato Cuddles, que también se llama Papi, estuvo en la peor condición que ella había visto, y quería saber cuanto costaría a poner a Cuddles a dormir, que es algo que nunca quería hacer. Pero antes de seguir con esta historia, yo quiero que ustedes sepan que este tipo de llamadas han ocurrido. Los dueños de mascotas nos han llamado cuando no pueden pagar por los servicios médicos que sus mascotas necesitan, y no están seguro de que hacer y consideran renunciar a sus mascotas, o en este caso, no quieren que sus mascotas sufran más. 

Como una dueña de mascotas también, no podría imaginar a poner a mis mascotas a dormir – siempre ha sido y va a ser el temor más grande para mi. Pero en el tiempo que he sido con esta organización, me ha dado cuento de que hay personas en nuestra comunidad que aman a sus mascotas tan como yo y no merecen ser criticadas por no tener todos los recursos deseados cuando el corazón siempre ha sido en el lugar correcto. Es por esta razón que nuestra organización existe – para apoyar a estas familias que no saben que hacer o quien a buscar por ayuda.

Cuddles sólo tiene 5 años y es diabético. Pamela no podía pagar por la insulina ni la comida especial para los gatos diabéticos y la falta de transportación prevenía Pamela de llevar a Cuddles al veterinario. Por el comportamiento independiente de la mayoría de los gatos, es difícil a interpretar los sentimientos de los gatos. Y la pregunta que Pamela no quería preguntarse se volvió su realidad – Cuddles estaba sufriendo.  El mensaje de teléfono acabó con este pedido.

“Alguien me puede ayudar? [Cuddles] ha visitado a ustedes antes. Por favor, alguien, devuelve mi llamada…”

No estaba comiendo e inclinando la cabeza, maullando a su mamá para decirle que algo no estuvo bien. 

Siempre estamos aquí para ayudar, entonces cuando devolvemos la llamada de Pamela, ya tuvimos el intento de hacer todo lo que sea posible para asegurar que los ambos se sientan mejor. Le ayudamos a ellos con asistencia médica y le proveemos a ellos con la comida diabética que necesitaban – ella nos dijo que Cuddles le encantó la comida muchísima que él había soltado dentro de la bolsa cuando la abrió. No quería comer durante la semana pasada, y Pamela se volvió más preocupada cuando Cuddles comió la comida nueva y todavía no se sentía mejor.

“Hace este sonido extraño y corre de un lado por otro, inclinando la cabeza y llorando,” ella dijo. “Tengo miedo de darle la insulina.”

El próximo día, nuestro equipo de alcance comunitario transportó a Cuddles al refugio de animales y clínica veterinaria The Humane Society of Greater Kansas City, donde recibió pruebas y insulina. Antes de salir de la casa, Pamela aseguró que Cuddles tuviera su cobija favorita por el viaje. Cuando estuvo listo para regresar a casa, yo me fui con los miembros de alcance – y esto es donde me encontré sentada en el suelo de la casa de Sra. Pamela.  

Hablaba con Pamela cuando me dio cuento de que esta historia es más que una historia sobre nuestro programa de Fondos Médicos de Emergencia. Descubrí que Pamela también tiene diabetes, los dos fueron hechos el uno para el otro.

Cuddles entró a su vida inesperadamente. Uno de los miembros de su familia buscaba otro gato cuando su último había muerto. Se fue con él a Wayside Waifs, un refugio de animales en Kansas City, donde tenía una oferta de gatitos. Hace un tiempo que Pamela había tenido un gato y extrañaba tenerlo, entonces no dudó en traer uno a casa el mismo día. Sabía que quería un gato  negro con calcetines blancos como patas, pero antes de tener la chanza a ver las características de Cuddles, él ya había robado el corazón de ella. Estuvo escondiendo detrás de otro gatito cuando él apareció y maulló directamente a ella. Esto es cuando ella sabía que él fuera perfecto para ella.

Después de aprender que Cuddles era diabético, Pamela perdió la esperanza.

“Soy miserable,” ella dijo. “Y ya estoy en tiempos dificiles.”

Ya fue difícil para Pamela a pagar por su propia insulina mientras intentando a pagar por la renta, los gastos médicos y otras utilidades. Y con la falta de un medio de transportación, fue imposible llevar a Cuddles al veterinario.

Su hijo le dijo deshacerse del gato, pero ella se negó. Cuando su hijo vio la relación única entre Pamela y Cuddles, ella me dijo que su hijo se volvió celoso de Cuddles porque ella trata a Cuddles mejor que él.

“[Cuddles] es mi hijo,” ella dijo.

Pamela nos dijo que un profesional médico le dijo que ella podía darle insulina para humanos a Cuddles, pero una dosis más pequeña. Para Pamela, esto fue la solución perfecta porque ha desarrollado recientemente una alergia a una insulina y necesitaba a cambiarla, significando que la primera insulina sería bastante para tratar a Cuddles. La insulina para humanos y la comida que Cuddle había comido funcionaron por poco tiempo, pero no por mucho. Paró de comer, perdió peso y siguió maullar a su mamá para decirle que todavía sufría.

Cuando escuchó del alto nivel de azúcar en el sangre de Cuddles, ella dijo, “Qué terrible, Cuddles! Lo mio nunca ha sido tan alto.”

Además, Cuddles ha salvado la vida de su mamá tres veces, a pesar del hecho que Cuddles tiene diabetes también. Él sabía el momento exacto cuando el nivel de azúcar en el sangre de Pamela fue demasiado bajo o alto, soltando en la cama, dándole empujones y maullando fuertemente para que ella se despierta. Pamela pensó que quizás algo no estuviera bien con él, pero notó que su nivel de azúcar en el sangre fue 30 – y él lo hizo en otro tiempo cuando el nivel fue 54.

Ella pausó durante nuestra conversación y luego me dijo que durante este momento, no pudo parar de pensar esto.

“Está enfermo, [Cuddles]. Por qué me quiere ayudar?”

Y fue en este momento cuando me dio cuento. No hay una explicación para describir honestamente el poder que las mascotas tienen en nuestras vidas. Pensamos que nosotros somos las personas con toda la responsabilidad de cuidar a las mascotas, pero la realidad es que las mascotas nunca dudan de cuidarnos también. 

Los dos están muy bien. Como siempre, Cuddles nunca quiere salir del lado de su mamá, y viene corriendo cada vez que sabe que necesita la insulina. Pamela tendrá otras citas para Cuddles al HSGKC, y no dudamos que los dos van a seguir a cuidarle a cada uno – como fueron hechos de hacer. En este caso, la insulina salvó la vida de Cuddles, pero la empatía que los dos comparten es más fuerte.

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